Situacion Economica Global

La noticia de que China superó a Japón como la segunda economía del mundo no es una sorpresa. Es la consecuencia geopolítica más importante de la Gran Recesión de este siglo, un efecto que provoca tanto esperanza en lo económico como miedo en el ámbito político.

Primero, la buena noticia: el aspecto económico. La respuesta de China a la crisis es el motivo fundamental por el que la turbulencia financiera causada por la debacle de los créditos de alto riesgo no destruyó por completo la economía mundial. En un famoso análisis de la Gran Depresión, el historiador Charles Kindleberger argumentó que la crisis se produjo a causa de un fracaso del liderazgo mundial. En la Depresión, según él, Estados Unidos debería haber arbitrado un mercado abierto de productos extranjeros. Pero, en cambio, una ley cerró los mercados norteamericanos e indujo a los otros países a adoptar un similar proteccionismo. Después de la Segunda Guerra Mundial, como figura señera del desarrollo del Plan Marshall, Kindleberger se abocó a aplicar las lecciones de la crisis: Estados Unidos debía mantener sus mercados y sus flujos de dinero abiertos para dar apoyo a otros países.

¡Qué distinto parece todo en el siglo XXI! Es como si los líderes chinos fueran los mejores alumnos de Kindleberger. Durante toda la crisis, la economía china siguió creciendo a un ritmo asombroso, en parte por el enorme estímulo fiscal.

Por fuera de un período de seis meses después del colapso de Lehman Brothers, China y otros países emergentes ayudaron a la recuperación de las economías industriales orientadas hacia la exportación. La fuerza sorprendente de la economía alemana se debe al dinamismo de la demanda de los mercados emergentes? particularmente del mercado chino.

China también siguió las lecciones financieras de Kindleberger. El punto de giro del pánico desatado por el euro este año se produjo cuando China empezó a comprar bonos de la Unión Europea, e incluso depreciados valores griegos.

Pero la argumentación de Kindleberger tiene un problema. Ser hegemónico es una tarea ingrata. Los efectos benéficos del compromiso chino con la economía mundial se sienten mucho más intensamente lejos de China. También, en ese sentido, existe un paralelismo con Estados Unidos, cuyo liderazgo se sentía de manera mucho más positiva en Europa que en América. El poder hegemónico global nunca suscitó el amor de sus vecinos. El verdadero desafío de China será desarrollar una visión de mundo coherente que no provoque temor a sus vecinos.

Fuente: csl

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